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Si,
como se predice, la temperatura de la super-ficie terrestre aumenta a lo largo
del siglo XXI, todos los ecosistemas experimentarán el período de cambio
climático más acelerado desde el final de la última glaciación. Ese cambio
afectará a la distribución y composición de los bosques, lo que hará necesario
adoptar estrategias de ordenación para hacer frente a una rápida modificación
de las zonas climáticas y de los límites de los ecosistemas.
En
el Recuadro 16 se describen los cambios que previsiblemente registrarán los
principales tipos de bosque según los distintos escenarios de cambio climático
indicados en los modelos del IPCC relativos al cambio climático mundial en el
siglo XXI. Todos los modelos coinciden en sus predicciones sobre el
calentamiento mundial, pero el grado de coincidencia es menor por lo que
respecta a las variaciones en las precipitaciones. En todos esos modelos se
parte del supuesto de que no se producirán «sorpresas» de consideración19.
Según las predicciones realizadas por el IPCC, hacia finales del siglo XXI se
habrán producido los siguientes cambios:
Para
determinar los efectos sobre los bosques se necesita disponer de predicciones
climáticas regionales. Existe un alto grado de confianza en la mayor parte de
las predicciones regionales relativas a las temperaturas. El mayor aumento de
la temperatura se producirá en las latitudes altas de las regiones
septentrionales y será menor en las proximidades de los trópicos y en las zonas
sometidas a una fuerte influencia oceánica. Aunque las precipitaciones
aumentarán a escala mundial, las predicciones regionales son menos fiables. En
conjunto, los principales cambios climáticos que influirán en el desarrollo de
los bosques serán los aumentos de temperatura en las latitudes altas y las
variaciones de las precipitaciones en las latitudes bajas. En todas las
regiones que experimenten un incremento de la temperatura y en las que las
lluvias permanezcan invariables o se reduzcan disminuirá notablemente la
humedad del suelo, lo cual dificultará el crecimiento de las plantas y aumentará
la probabilidad de que se produzcan incendios. Éstos podrán provocar pérdidas
importantes de cubierta forestal.
La
modificación de la cubierta forestal podría influir, a su vez, en el clima al
modificar la temperatura de la superficie e incidir en la concentración de CO2
en la atmósfera. Los bosques tienen un albedo menor (es decir, reflejan menos
luz) que otros ecosistemas y sus extensos sistemas radiculares permiten a los
árboles acceder al agua del suelo más fácilmente que otros tipos de vegetación.
En consecuencia, absorben una mayor cantidad de energía solar, lo que puede
conllevar un calentamiento y una mayor pérdida de agua por evaporación, con el
consiguiente enfriamiento. En las zonas tropicales, los procesos de evaporación
alcanzan una gran intensidad y el efecto que producen los bosques es el
enfriamiento y humidificación de la atmósfera, en tanto que en latitudes más
altas el efecto albedo es más importante y produce un fenómeno de
calentamiento.