Una visita a las Cuevas de Puente Viesgo.

En las orillas del río Pas, a su paso por Puente Viesgo, nos encontramos el Monte de El Castillo, una elevación de forma cónica, el cuál esconde en su interior un laberinto de cuevas, las cuales fueron habitadas por el hombre durante la Prehistoria.
De éste conjunto de cuevas, solamente dos son las que visitamos en nuestra escapada; El Castillo y Las Monedas.
En el año 1903 fue descubierta por Herminio Alcalde de Río, la primera de estas cuevas (El Castillo), la cuál es una prueba de la presencia humana desde el Paleolítico Inferior hasta nuestros días. En su yacimiento arqueológico, situado en el vestíbulo, aparecen sedimentos de los períodos Prehistóricos como el Magdaleniense.
Las representaciones técnicas y colores en la cueva son muy variados. Aparecen signos abundantes y destacan las agrupaciones de puntos y formas rectangulares. Entre los temas más destacados encontramos: manos, animales (tales como: bisontes, ciervos, caballos, cabras, mamut). 
Lo que hay que destacar también es la figura de un bisonte que aprovecha la arista de una estalagmita. Dibujos y pinturas en colores negros y rojos, obtenidos tanto del carbón vegetal como del óxido. Estas pinturas eran realizadas principalmente aplicando el pigmento con las manos.
Situada a unos 675 metros de la Cueva Del Castillo, y descubierta en 1952, se encuentra la Cueva de Las Monedas. Ésta cueva es la de mayor recorrido. Su nombre es debido al descubrimiento de algunas monedas de la época de los Reyes Católicos.
Podemos decir que es una de las cuevas más llamativas, debido a las formaciones geológicas que encontramos en su interior, por ejemplo: estalactitas, estalagmitas, discos, columnas, y el colorido natural de sus cascadas estalactíticas.
En el aspecto artístico hay representados una amplia variedad de animales como: caballos, renos, cabras, bisontes, ciervos y un oso incompleto. Sus pinturas son más monótonas ya que en la mayoría de sus imágenes se pueden ver la presencia del color negro (trazado a lapicero) y el poco volumen.
Deberíamos de ser más conscientes y aprovecharnos más de los regalos que nos ofrece la naturaleza, como lo son estas cuevas; interesantes tanto por su historia como por su belleza, y situadas en nuestros alrededores, y a pesar de esos motivos, son poco visitadas.
Mario González Molina. 2º Bachillerato.


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